Inicio Relatos Términos y Privacidad
Language: Eng Esp

Breve | Microliteratura en 1001 caracteresMil y una letras

¿Quieres leer relatos en menos de 1 minuto?
¿Eres capaz de contar una historia en tan sólo mil y un caracteres?
Bienvenido a BREVE.

    Encuentra concursos, ilustraciones y amigos
    en nuestras redes:

El alce que envejeció en un resort de San javier.

Se llamaba Roland aquel alce. Recordaba haber tenido una vida aburrida, un altercado en un bar y una madre que le abandonó al nacer.

Jugar al golf y bucear eran sus dos grandes pasiones y hasta que no cumplió los sesenta no pudo hacer realidad sus deseos. Toda la vida aislado en los bosques canadienses de Manitova. Total para qué? Preñar una piba, pelearse con otros, perder el astado. Calidad de vida lo llamaban los habitantes de su bosque. Una mierda apuntaba él al respecto de aquello.

Al poco de jubilarse se convirtió en un animal sin seña de identidad, desorientado pero libre para hacer lo que le viniese en gana. Revolvió sus cajones, revisó por enésima vez los catálogos de Costa Cálida y emprendió viaje al mar. Sol y tapas. Barcos hundidos y green. Amplia sonrisa.

Con gafas de sol y aspecto acid-orgánico pasó las mañanas de sus últimos años resacoso, erguido y rodeado de tetas que apuntaban siempre al horizonte que sueña. Nunca más hacia el suelo blanco del norte olvidado.

absurdo, animales, mar,
Por: Esperanza Aguirre |

Comparte este relato: